¿Qué pueden tener en común un lienzo del Museo del Prado y las vendas de una momia encontradas en Egipto? A simple vista, probablemente muy poco. Sin embargo, ambos pueden esconder información valiosa entre sus hilos.
De esa idea parte el Proyecto Aracne, una iniciativa nacida para estudiar científicamente los lienzos utilizados por los pintores y que, con el tiempo, ha encontrado nuevas aplicaciones muy lejos de las salas de un museo.
Gracias a la colaboración entre el Museo del Prado y la Universidad de Sevilla, una necesidad concreta de los profesionales de la conservación terminó convirtiéndose en una herramienta informática capaz de analizar y comparar tejidos de manera objetiva. Hoy, esa misma tecnología también se está poniendo a prueba con textiles encontrados en el entorno del Valle de los Reyes, en Luxor.
Una conexión inesperada entre patrimonio, tecnología y arqueología que demuestra hasta dónde puede llegar una idea cuando diferentes disciplinas trabajan juntas.
¿Qué es el Proyecto Aracne?
El Proyecto Aracne surgió hace diez años con un objetivo: desarrollar un software capaz de estudiar científicamente los lienzos utilizados como soporte por los pintores.
Porque las telas de los cuadros tienen mucho que contar.
Hasta entonces, el estudio de estos tejidos se realizaba de una forma parcial y manual. La información obtenida no siempre era suficiente para establecer comparaciones precisas entre distintos lienzos.
Aracne permite abordar esa tarea de otra manera.
El software procesa imágenes de los tejidos y ofrece a los profesionales de los gabinetes técnicos de los museos una herramienta con la que estudiarlos de forma más objetiva y precisa. Esto abre la posibilidad de comparar diferentes telas y utilizar sus características como una fuente adicional de información para investigar una obra.
El proyecto parte de una necesidad planteada por el Museo del Prado, pero su desarrollo no habría sido posible sin la participación de la Universidad de Sevilla, encargada de convertir aquella idea en una herramienta informática funcional.
Con el tiempo, además, el software ha dejado de limitarse a su utilización dentro del propio Museo del Prado. Según explican sus responsables, se puso en abierto para que otras personas pudieran emplearlo y actualmente interesa a instituciones, empresas privadas e investigadores independientes. Una forma de compartir conocimiento para que una solución nacida de una necesidad concreta pueda resultar útil también a otros profesionales.
¿Cómo funciona el software Aracne?
El punto de partida es una imagen del tejido que se quiere estudiar.
Puede tratarse de una imagen visible de la tela o, cuando no es posible acceder directamente al lienzo original, de una radiografía de la obra.
Una vez cargada la imagen en el software, se establecen los parámetros de estudio y se selecciona el área que se quiere procesar. Aracne realiza entonces un análisis frecuencial de esa zona.
De esta forma, características del tejido que antes resultaban mucho más difíciles de estudiar y comparar pueden analizarse utilizando un mismo procedimiento.
Esto no sustituye la interpretación de restauradores, conservadores o investigadores. Al contrario: les proporciona información adicional con la que abordar preguntas sobre las obras desde una nueva perspectiva.
Lo que los lienzos pueden revelar sobre una obra de arte
Cuando observamos una pintura solemos fijarnos en aquello que el artista pintó sobre la tela. Sin embargo, el propio lienzo puede aportar pistas importantes sobre la historia del cuadro.
El uso del software Aracne ya ha permitido realizar descubrimientos relacionados con cuestiones de datación y autoría.
Pero las posibilidades del análisis de los tejidos van más allá.
Según los investigadores del proyecto, la comparación entre lienzos ha ayudado también a situar geográficamente la realización de determinadas obras y a conocer mejor cómo se trabajaba dentro de los talleres de los pintores.
Incluso ha permitido obtener información acerca de la organización de algunos encargos artísticos importantes, como el del Buen Retiro.
El soporte deja así de ser un elemento secundario.
La forma en la que está confeccionada una tela, sus características o las similitudes que presenta respecto a otros tejidos pueden convertirse en una fuente de información que complementa el resto de técnicas empleadas para estudiar una pintura.
La incorporación de nuevas herramientas al estudio del arte y el patrimonio permite, además, acercarse a las obras desde perspectivas que van más allá de aquello que podemos observar a simple vista.
Esta capacidad de comparación es precisamente una de las grandes ventajas del Proyecto Aracne. Cuantos más tejidos puedan analizarse siguiendo un mismo sistema, mayores son las posibilidades de detectar coincidencias, diferencias y patrones que aporten nuevas pistas a los investigadores.
Y fue precisamente esa capacidad la que llevó a sus responsables a preguntarse si el software podía utilizarse fuera del ámbito de la pintura.
Del Museo del Prado al Valle de los Reyes
El mundo textil egipcio ofrecía una posibilidad especialmente interesante para comprobarlo.
Muchos de estos tejidos presentan un tipo de ligamento similar al que aparece en los lienzos estudiados mediante Aracne. Por eso, el equipo llevaba tiempo considerando que el software podía tener aplicaciones en este campo.
La oportunidad llegó a través del C2 Royal Cache Wadi Survey, un proyecto hispano-egipcio codirigido por el arqueólogo egipcio Hisham El-Leithy y desarrollado en el denominado Valle del Escondite de las momias reales.
El proyecto arqueológico trabaja en una zona con una gran concentración de monumentos y actividad histórica, donde las investigaciones están permitiendo evidenciar un nuevo espacio de culto y de necrópolis real.
En un primer momento, sin embargo, había una dificultad evidente para probar Aracne: no disponían de los textiles necesarios.
La situación cambió dos años después.
Durante los trabajos comenzaron a aparecer vendas de momia en cantidades importantes, abriendo la posibilidad de aplicar sobre ellas el mismo sistema de análisis que se utilizaba para estudiar los lienzos.
Además, las vendas encontradas podrían guardar relación con las de los cuerpos hallados en la zona en 1881. Esto hace especialmente interesante poder analizarlas, compararlas y disponer de datos que ayuden a comprender mejor sus características.
Así, una herramienta creada a partir de una necesidad del Museo del Prado terminó viajando hasta Luxor.
Para quienes habían trabajado hasta entonces con pinturas, el cambio de escenario no podía ser mayor: de estudiar los tejidos de obras conservadas en un museo a procesar telas dentro de una cueva o una tumba junto a un equipo de arqueólogos.
¿Qué puede descubrir Aracne analizando las vendas de las momias?
Los primeros trabajos han revelado una gran variabilidad en los tipos y calidades de los tejidos estudiados.
Algunas de las telas presentan una calidad especialmente elevada. Según explican los investigadores, estaríamos hablando de tejidos que debieron de ser muy costosos y que habrían sido utilizados por personas pertenecientes a una categoría social alta.
Esto abre una posible línea de relación con la realeza, aunque el análisis debe entenderse dentro de un proceso de investigación mucho más amplio.
El verdadero potencial de Aracne podría estar precisamente en la comparación.
Uno de los objetivos es que a la base de datos que se está desarrollando puedan incorporarse tejidos procedentes de otras tumbas. De esta forma, en el futuro sería posible disponer de patrones de comparación entre textiles encontrados en diferentes contextos arqueológicos.
Un tejido aislado puede ofrecer determinada información. Cientos de tejidos analizados utilizando una metodología comparable pueden permitir encontrar relaciones que hasta ese momento resultaban mucho más difíciles de detectar.
Además, la utilización de Aracne en este contexto amplía su utilidad más allá del ámbito para el que fue concebido inicialmente. El propio proyecto plantea que la herramienta pueda contribuir al desarrollo técnico de profesionales relacionados no solo con la arqueología, sino también con la restauración y la conservación dentro del mundo egipcio.
Descubre más sobre el proyecto Aracne
La historia de Aracne permite entender cómo una tecnología creada para responder a una necesidad muy concreta puede encontrar aplicaciones completamente nuevas.
Pero también muestra otra cuestión importante: detrás del software hay diferentes conocimientos trabajando juntos.
El propio equipo destaca que proyectos como este necesitan la colaboración entre instituciones y la incorporación de perfiles técnicos a los departamentos científicos de museos y entidades vinculadas al patrimonio.
Matemáticos, ingenieros e informáticos pueden aportar herramientas diferentes a las de restauradores, conservadores o arqueólogos. Al combinar esas perspectivas, surgen soluciones que difícilmente podrían desarrollarse desde una única disciplina. Es una dinámica muy ligada a la capacidad de trabajar en equipo y combinar talentos diferentes.
Estas son algunas de las claves para entender mejor cómo funciona el Proyecto Aracne.
¿Cómo utiliza Aracne las radiografías de los cuadros?
Aracne puede trabajar tanto con una imagen visible del tejido como con una radiografía de la obra.
Esta segunda opción resulta especialmente útil cuando no se puede acceder directamente al lienzo original.
En determinadas pinturas, el tejido original se encuentra cubierto por otro lienzo adherido posteriormente por la parte trasera. En esos casos, la radiografía permite visualizar las características de la tela que interesa estudiar.
La imagen radiográfica puede cargarse en Aracne y procesarse seleccionando el área y los parámetros que el especialista necesita analizar.
De esta manera, la radiografía no sirve únicamente para observar el interior de la obra, sino que también proporciona la imagen sobre la que el software puede estudiar la estructura del tejido.
¿Qué instituciones participan en el Proyecto Aracne?
El Proyecto Aracne nace de la colaboración entre el Museo del Prado y la Universidad de Sevilla.
El Museo del Prado tenía una necesidad concreta y la idea de desarrollar una herramienta que ayudara a estudiar los lienzos de manera más precisa. La participación de la Universidad de Sevilla permitió desarrollar el software necesario para hacerlo posible.
La colaboración entre instituciones es, de hecho, una de las ideas centrales del proyecto.
Sus responsables señalan que este tipo de iniciativas necesitan incorporar diferentes perspectivas y perfiles técnicos. Matemáticos, ingenieros e informáticos pueden trabajar junto a los profesionales de los museos y del patrimonio para desarrollar herramientas capaces de resolver problemas específicos de investigación, conservación y restauración.
La unión de disciplinas científicas y tecnológicas es también una forma de generar conocimiento nuevo y acercarlo a la sociedad, algo que encontramos en otros proyectos vinculados a la divulgación científica y las disciplinas STEAM.
¿Qué es un lienzo rentelado?
Un cuadro está rentelado cuando se ha adherido un nuevo lienzo por la parte posterior de su tela original.
Esta circunstancia puede impedir a los especialistas observar directamente el tejido sobre el que se realizó la pintura.
En esos casos, tal y como se explica en el proyecto, la única forma de acceder visualmente a determinadas características del lienzo original puede ser mediante una radiografía.
Esa imagen puede utilizarse posteriormente en Aracne para analizar la estructura de la tela sin necesidad de acceder físicamente a ella.
¿Qué relación existe entre la tecnología y la conservación de obras de arte?
La tecnología permite obtener y procesar información que complementa el conocimiento de restauradores, conservadores e investigadores.
El caso de Aracne es un buen ejemplo.
El software no determina por sí mismo quién pintó una obra o cuándo se realizó. Lo que permite es analizar objetivamente determinadas características de sus tejidos y establecer comparaciones.
Esa información puede incorporarse posteriormente a una investigación junto con otros datos y técnicas de estudio.
La tecnología funciona, por tanto, como una herramienta al servicio de los especialistas.
El propio Proyecto Aracne pone también de manifiesto la importancia de incorporar perfiles técnicos dentro de los departamentos científicos de museos e instituciones relacionadas con el patrimonio. Problemas propios de la conservación o de la historia del arte pueden encontrar nuevas respuestas cuando se abordan también desde las matemáticas, la ingeniería o la informática.
¿Qué es el ligamento de tafetán?
El ligamento de tafetán es el tipo de ligamento textil que hizo especialmente interesante probar Aracne con los tejidos del mundo egipcio.
Según explican los responsables del proyecto, se trata de un ligamento muy similar al presente en los lienzos que ya analizaban mediante el software.
Esa semejanza fue la que planteó la posibilidad de llevar la tecnología desarrollada inicialmente para el estudio de pinturas a otro ámbito muy diferente: el análisis de tejidos arqueológicos.
Lo que comenzó como una herramienta para conocer mejor las telas escondidas detrás de algunas de las obras del Museo del Prado acabó abriendo una nueva vía de investigación a miles de kilómetros de distancia.
Y quizá sea esa la parte más interesante de Aracne.
El Museo del Prado tenía una necesidad. La Universidad de Sevilla aportó el conocimiento necesario para convertir una idea en software. Después, otros investigadores encontraron nuevas preguntas que esa misma herramienta podía ayudar a responder.
Porque muchas veces los avances no surgen únicamente de tener una buena idea, sino de conectar a las personas y los conocimientos necesarios para hacerla posible.