Enric Benito: cómo acompañar en el proceso de morir a través de los cuidados paliativos

Enric Benito

· Médico especialista en cuidados paliativos

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Hablar de la muerte suele generar incomodidad, miedo y silencio. Sin embargo, es la única certeza que todos compartimos. Cuando nos enfrentamos a los últimos días de un ser querido, la angustia y el desconocimiento pueden nublar un momento que, enfocado desde el amor y la comprensión, puede transformarse en una despedida llena de paz.

En esta entrevista, descubrimos de la mano del Dr. Enric Benito, referente internacional en cuidados paliativos, cómo afrontar el proceso de morir, perder el miedo a la muerte y aprender a acompañar a quienes más queremos en su etapa final.

¿Quién es Enric Benito y cuál es su visión de la muerte?

El Dr. Enric Benito es un médico que comenzó su carrera en el ámbito de la oncología. Sin embargo, a los 43 años, experimentó una profunda crisis existencial. A pesar de su éxito profesional, sentía que había traicionado una promesa que se hizo a sí mismo a los nueve años, tras presenciar el doloroso sufrimiento de su abuelo antes de fallecer. Aquel niño se juró que debía cambiar esa realidad.

Fue entonces cuando descubrió que su verdadera vocación no era hacer oncología tradicional, sino dedicarse a los cuidados paliativos. Para el Dr. Benito, esta disciplina es “la respuesta profesional, experta y humanizada para cubrir las necesidades físicas, sociales, emocionales y espirituales de la persona y la familia”. Su visión cambia radicalmente el paradigma médico tradicional: en paliativos no se atiende a un paciente ni a una enfermedad, sino que se abraza todo el contexto y se acompaña a la persona en todas sus dimensiones.

El proceso de morir está bien organizado: fases y aceptación

Tendemos a tratar la muerte como si fuera una enfermedad que debemos combatir a toda costa, llenando de tubos y aparatos a personas que ya no pueden ser curadas. El Dr. Benito nos invita a cambiar esta perspectiva. Morir no es un fracaso médico, es un proceso natural y, como tal, está bien organizado si sabemos comprenderlo.

Basándose en los estudios de la psicóloga Kathleen Dowling Singh, Enric Benito explica que las crisis existenciales, incluido el proceso de morir, atraviesan tres fases fundamentales:

Las tres etapas: caos, aceptación y trascendencia

  1. Caos: Es la primera reacción. Está marcada por la lucha, la resistencia, la negación y el enfado. Surge el sufrimiento porque rechazamos una realidad que no nos gusta y que no podemos cambiar. Gastamos muchísima energía intentando retener lo inevitable.
  2. Aceptación: Es el punto de inflexión. Como señala el doctor, “aceptar no significa que me guste, ni significa ‘no, no, no’. Es: es lo que hay”. Al dejar de luchar contra una realidad inamovible, toda la energía psíquica que usábamos para resistirnos queda disponible para estar presentes, cuidar y acompañar de la mejor manera posible.
  3. Trascendencia: Una vez superada la resistencia, la persona enferma atraviesa esa versión limitada de la realidad y adquiere una visión más madura y completa. Descubre lecciones de dignidad, coraje y amor, logrando marcharse con paz, serenidad y confianza.

Cómo acompañar a un enfermo terminal: claves del Dr. Benito

Acompañar a un familiar en sus últimos momentos es, sin duda, una de las experiencias más duras que podemos vivir. El instinto humano nos empuja a retener a esa persona, a luchar para que no se vaya, lo que a menudo nos lleva a bloquear el proceso natural.

La importancia de la presencia pura y la conexión

Muchas veces nos bloqueamos porque no sabemos qué decir o qué hacer ante alguien que está a punto de fallecer. Sentimos que debemos encontrar las palabras perfectas para consolar. Sin embargo, la clave está en la conexión genuina y en el amor. Parafraseando al maestro Thich Nhat Hanh, el Dr. Benito nos recuerda una verdad fundamental: “El mayor regalo que puedes dar a otro ser humano es tu presencia”. No tienes que decir nada brillante, ni tienes que intentar salvarle. Solo tienes que ser y estar.

Acompañar en estos procesos requiere de una red de apoyo sólida, de sostener a la familia, especialmente en las circunstancias más desgarradoras, como la pérdida de un hijo. El Dr. Benito destaca y agradece la labor de personas como su amigo Paco Arango de Fundación Aladina, que realizan un trabajo maravilloso acompañando a niños con cáncer y a sus familias para que se sientan sostenidas en un momento de tanto dolor.

Soltar y evitar la resistencia: la metáfora del alumbramiento

El Dr. Benito utiliza una imagen poderosa para explicar cómo debe ser nuestro acompañamiento: la metáfora del alumbramiento. Al igual que en un parto animamos a la madre a empujar para dar a luz una nueva vida, en el final de la vida debemos ayudar a la persona a “soltar”.

En lugar de retenerle con nuestra angustia, debemos darle permiso para irse. La instrucción para la familia es clara: “Empuja. Dile que le quieres, que lo ha hecho muy bien, que se puede ir, que estaréis bien”. La persona que se apaga percibe que su momento ha llegado, y necesita sentir que los suyos están conectados con el amor y no con el miedo para poder partir en paz.

El examen final de la vida y el legado espiritual

El Dr. Benito reflexiona sobre el momento del traspaso como el «examen final» de nuestra existencia. Al final del camino, la vida nos hace una única e ineludible pregunta: ¿Has sido feliz?

Felicidad hedónica vs. Felicidad eudaimónica

La respuesta a esa pregunta final no depende de los logros materiales ni del poder acumulado, sino de cómo hemos vivido. Aquí, el doctor distingue entre dos tipos de felicidad. Por un lado, la felicidad hedónica, que busca el placer momentáneo y la queja constante si las cosas no salen como queremos.

Por otro lado, la felicidad eudaimónica, que es “la felicidad del gozo de ser tú mismo, coherente contigo y al servicio de los demás, porque la vida se expande cuando la compartes”. Las personas que cultivan esta profunda conexión consigo mismas y con su entorno son capaces de dejar un legado de vida y marcharse en completa serenidad, enseñándonos que la muerte es solo un traspaso, no un fracaso.

Más preguntas y respuestas sobre Enric Benito y los cuidados paliativos

¿Cuál es la diferencia entre tratar una enfermedad y cuidar un proceso?

La medicina tradicional se centra en tratar enfermedades con fármacos y tratamientos orientados a la curación. Los cuidados paliativos, en cambio, atienden a personas inmersas en un proceso vital. “No trabajamos con un paciente ni con una enfermedad, trabajamos con todo el contexto”, explica el Dr. Benito. Su objetivo no es curar el cuerpo físico cuando ya no es posible, sino cuidar el bienestar integral de la persona y su familia, mitigando el dolor y aportando paz.

¿Qué es la «conspiración del silencio» al acompañar a un enfermo terminal?

La «conspiración del silencio» ocurre cuando los familiares o el entorno deciden ocultarle al paciente la gravedad de su estado o la inminencia de la muerte, generalmente con la intención de protegerle y evitarle sufrimiento. Sin embargo, en cuidados paliativos se desaconseja esta práctica porque genera aislamiento y angustia. 

El Dr. Benito señala que la clave para un buen acompañamiento es ofrecer “una información honesta y una información adaptada a la situación”. Permitir que el enfermo tome conciencia de su realidad, sin mentiras, le da la oportunidad de prepararse, cerrar etapas y despedirse en paz.

¿Cómo perder el miedo a morir para vivir con plenitud?

El miedo a la muerte se disipa cuando dejamos de verla como un tabú o un fallo del sistema, y la comprendemos como la etapa final de nuestro propio desarrollo. Al aceptar nuestra vulnerabilidad y cultivar redes de apoyo basadas en el amor, que nos ayudan a afrontar situaciones límite y a vencer el miedo a la soledad, podemos vivir un presente mucho más pleno. Como afirman los sabios y comprueban a diario los expertos en paliativos, es posible irse de este mundo en absoluta paz. 

Enric Benito

El Dr. Enric Benito es un médico experto en cuidados paliativos. Inició su carrera en oncología, pero tras sufrir una crisis existencial a los 43 años, decidió transformar por completo su vocación. Actualmente se dedica a humanizar el proceso de morir, ayudando a las familias a despedirse en paz.

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