En esta ocasión, traemos a Mejor Conectados a Carlos Costa, extenista profesional, top 10 mundial en la ATP en los años 90, y actual representante de Rafa Nadal, además de Head of Business Development en la Rafa Nadal Academy. Costa no solo ha vivido la élite del tenis desde dentro, sino que ahora trabaja activamente en la formación de nuevos talentos, incluido el proceso educativo y deportivo de su propia hija.
A través de su experiencia como jugador, formador y padre, Carlos nos ofrece una visión integral sobre cómo formar a los jóvenes deportistas, destacando factores que abarcan desde el entorno familiar a la buena selección de profesionales, pasando por la salud mental. Acompáñanos y descúbrelos con nosotros.
La formación del talento deportivo ha cambiado
La preparación de un joven tenista es hoy muy diferente a la que existía hace unas décadas.
Carlos Costa recuerda que durante su etapa de formación los recursos estaban mucho más dispersos. El entrenamiento de tenis se realizaba en un lugar, la preparación física en otro y los estudios seguían su propio horario. Tampoco era habitual disponer de profesionales especializados en cada área.
Los jóvenes deportistas pueden contar ahora con equipos mucho más completos. Entrenadores, preparadores físicos, nutricionistas, médicos, psicólogos y tutores trabajan de manera coordinada para acompañar su evolución.
Esta profesionalización permite detectar antes las necesidades de cada deportista y ofrecer una formación más personalizada.
Pero disponer de más recursos no significa que llegar al deporte profesional sea sencillo. La competencia también es mayor y cada deportista necesita aprender a gestionar expectativas, presión y resultados.
El equipo multidisciplinar en el desarrollo del talento
Uno de los grandes cambios en el entrenamiento deportivo es precisamente la especialización de los profesionales que rodean al deportista.
La experiencia de antiguos jugadores y entrenadores permite transmitir conocimientos que van más allá de la técnica. Haber vivido competiciones, derrotas, lesiones o momentos de presión ayuda a entender situaciones que también atravesarán los jóvenes durante su desarrollo.
Al mismo tiempo, la coordinación entre las diferentes áreas resulta fundamental. La preparación física debe convivir con el entrenamiento técnico, el descanso, la nutrición, los estudios y el bienestar personal.
El objetivo no es trabajar cada aspecto de manera independiente, sino entender al deportista como una persona que está todavía en pleno proceso de formación.
Valores del deporte: formar personas antes que deportistas
Para Carlos Costa hay una idea especialmente importante: antes del deportista está la persona.
El deporte puede transmitir valores como el esfuerzo, el respeto, la disciplina, la humildad o la capacidad de superación. Estos valores deportivos necesitan formar parte del día a día y no limitarse únicamente a la competición.
Ganar un torneo no debería ser el único indicador del progreso de un joven deportista.
Aprender a respetar a los rivales, trabajar en equipo con entrenadores y profesionales, aceptar decisiones y asumir responsabilidades también forma parte del proceso.
Esta visión conecta con la de otros grandes referentes del deporte, como Amaya Valdemoro, que también ha reflexionado en Mejor Conectados sobre los valores del deporte y su importancia tanto dentro como fuera de la competición.
Esta educación ayuda además a construir una relación más equilibrada con la competición. El resultado importa, pero no debería convertirse en el único elemento que determine cómo se valora el deportista a sí mismo.
El papel de la familia en los jóvenes deportistas
El entorno familiar es otro de los factores que Carlos Costa considera fundamentales.
Los padres acompañan, transmiten valores y ayudan a tomar decisiones importantes durante los primeros años. Sin embargo, también deben saber cuál es su papel dentro del proceso deportivo.
Una de las ideas que Costa defiende es especialmente clara: “el padre es el padre y el entrenador es el entrenador”.
Cuando una familia decide confiar la formación deportiva a un equipo profesional, debe permitir que los especialistas desarrollen su trabajo. La comunicación entre familia, deportista y cuerpo técnico es importante, pero cada parte necesita mantener unas funciones bien definidas.
Un entorno estable puede ayudar al joven a afrontar mejor las exigencias de los entrenamientos, los viajes, la competición y los momentos en los que los resultados no acompañan.
Psicología deportiva y salud mental
La formación deportiva también implica aprender a convivir con la presión y la frustración.
Perder forma parte del deporte. También las lesiones, las expectativas que no se cumplen o los periodos en los que el rendimiento está lejos de lo esperado.
Por eso, la psicología deportiva tiene cada vez más presencia dentro de los equipos multidisciplinares.
Carlos Costa defiende que cada caso debe abordarse de manera individual. No todos los jóvenes necesitan el mismo tipo de apoyo ni reaccionan igual ante una situación difícil. Lo importante es disponer de profesionales capaces de detectar cuándo un deportista puede necesitar ayuda.
Él mismo recurrió a un psicólogo durante los últimos años de su carrera para preparar su retirada del tenis profesional y afrontar mejor el cambio que supondría comenzar una nueva etapa.
Normalizar este tipo de apoyo permite entender la preparación psicológica como una parte más del desarrollo deportivo.
Aprender a gestionar la frustración
Uno de los mayores aprendizajes para cualquier deportista joven es comprender que el esfuerzo no garantiza siempre el resultado esperado.
Una lesión puede modificar una carrera. Una derrota puede llegar después de meses de preparación. Y solo una pequeña parte de quienes compiten durante su juventud terminarán convirtiéndose en deportistas profesionales.
Eso no significa que el proceso haya sido un fracaso.
El deporte desarrolla conocimientos, hábitos y capacidades que pueden trasladarse a otros ámbitos de la vida. Además, alrededor de la competición existen numerosas salidas profesionales relacionadas con el entrenamiento, la preparación física, la nutrición, la gestión deportiva o la propia industria del deporte.
Para Carlos Costa, es importante que los jóvenes conozcan esas alternativas y puedan continuar su formación académica mientras persiguen sus objetivos deportivos.
Descubre más sobre Carlos Costa y el deporte
Compatibilizar estudios y deporte
Las nuevas herramientas también han cambiado la forma de combinar la formación académica con el entrenamiento.
Las plataformas digitales permiten seguir clases, mantener el contacto con tutores y adaptar determinados procesos educativos a calendarios deportivos muy exigentes.
Esta flexibilidad abre nuevas posibilidades para quienes quieren seguir desarrollándose como deportistas sin renunciar a sus estudios.
La tecnología también permite compartir datos entre entrenadores y especialistas, analizar entrenamientos o mantener una comunicación más cercana con las familias cuando los jóvenes se encuentran lejos de casa.
La conexión entre formación deportiva y académica ayuda así a construir un proyecto a largo plazo que no dependa exclusivamente del resultado de una competición.
Referentes deportivos sin caer en las comparaciones
Tener referentes puede ser una fuente de motivación.
Carlos Costa recuerda figuras como Manolo Santana o Manolo Orantes, aunque destaca especialmente a deportistas que pudo observar de cerca durante su propia formación, como Emilio Sánchez.
Ver que alguien próximo consigue llegar al deporte profesional hace que determinados objetivos parezcan más alcanzables.
Pero existe una diferencia importante entre inspirarse en un referente y compararse constantemente con él.
Cada deportista evoluciona a un ritmo diferente y parte de circunstancias distintas. Comparar resultados, carreras o progresos puede acabar generando frustración.
Los referentes deportivos resultan más útiles cuando sirven para aprender de su actitud, su esfuerzo o su manera de afrontar las dificultades.
Desarrollar talento también significa preparar para el futuro
La formación del talento joven no debería tener como único objetivo crear deportistas profesionales.
Se trata de proporcionar herramientas para que cada persona pueda desarrollar sus capacidades, aprender a competir, gestionar las dificultades y tomar decisiones sobre su futuro.
Entrenadores, familias, psicólogos, preparadores físicos, docentes y el resto de profesionales que rodean al joven forman parte de ese proceso.
La experiencia de Carlos Costa demuestra que el talento deportivo necesita técnica y preparación, pero también tiempo, equilibrio, buenos referentes y un entorno capaz de acompañar al deportista durante las distintas etapas de su desarrollo.
En Mejor Conectados puedes descubrir también las experiencias y aprendizajes de otros expertos y referentes de ámbitos como el deporte, el desarrollo personal o el mundo profesional.
Porque formar a un buen deportista empieza, ante todo, por formar a una persona.