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La intercomunicación es imprescindible para conectar

La historia de Iñaki Gabilondo con la radio es una historia de amor. De amor por un sueño, por transmitir, por saber escuchar y por abrir las puertas de un nuevo horizonte. El periodista apostó por el periodismo desde muy joven e inició su camino hasta convertirse en una de las voces más reconocidas de España. Después de cinco décadas ante los micrófonos, donde ha conseguido conectar con el público a través de la intercomunicación, Gabilondo se despide de su profesión, pero no del arte de comunicar.

Estudiar periodismo cuando no había periodistas en la radio

La radio se convirtió pronto en el sueño de Iñaki Gabilondo. Era un portal a un mundo repleto de color, creador de imágenes mentales, entorno al que él y su familia vivían con fascinación los relatos y noticias que surcaban España. 

Tal era el entusiasmo del joven Gabilondo por este medio que lo compara con el que probablemente es el destino más deseado de cualquier niño: “Yo quería vivir en esa Disneylandia que era la radio”.

Con los objetivos claros, comenzó la carrera de Periodismo en un momento en el que radio e información poco tenían que ver. “En la radio no había información, no tenía mucho sentido estudiar periodismo, pero era la vía que más me acercaba a ese sueño”, confiesa.

Iñaki Gabilondo y la radio

El periodista Iñaki Gabilondo comenzó su andadura en el mundo radiofónico de forma atípica. Sus primeros pasos fueron como director de la SER y, más tarde, se convirtió en presentador y director de diversos programas, como Hoy por hoy, que le acompañó durante 19 años de su carrera.

Lo más importante en la vida es saber escuchar. La credibilidad es la suma de decencia más tiempo

Durante todo este tiempo, Gabilondo ha tenido muy presente la definición de intercomunicación y de saber escuchar, dos conceptos que aplica tanto en su trabajo como en su vida personal.

¿Qué es la intercomunicación?

Si preguntas a Iñaki Gabilondo qué significa intercomunicación, consigues una respuesta muy clara: sumar. Conectar y trabajar de manera integrada en un mundo en el que todos estamos conectados es clave, señala, para que la sociedad “se haga fuerte”. En este sentido, el periodista recalca la importancia de intercomunicar en torno a algo compartido, algo común a todos los individuos. Para él, cada día es más imprescindible la intercomunicación, por encima, incluso, de la comunicación.

Diferencias entre comunicación e intercomunicación

Mientras la comunicación se centra en simplemente transmitir una información, la intercomunicación pone el foco en las conexiones. En un mundo en el que somos mucho más que individuos, establecer una comunicación multidireccional en torno a algo compartido es fundamental para avanzar y construir un horizonte común.

La importancia de saber escuchar

Escuchar es querer comprender lo que alguien te está queriendo decir. No se trata de que estés de acuerdo, se trata de que le des la oportunidad de expresar lo que le mueve”, explica Gabilondo.

En la actualidad, vivimos en un mundo donde cada vez es más común que conversemos con una persona cuya posición sea antagónica a la nuestra. Sin embargo, es importante recordar que saber escuchar es el primer paso para entendernos.

Esta escucha resulta especialmente complicada cuando nuestros prejuicios van por delante del propio acto de escuchar, un hecho que Gabilondo detecta como un problema de la sociedad.

Iñaki Gabilondo

¿Es fácil aprender a escuchar y no tener prejuicios?

“Es dificilísimo aprender a escuchar”, expresa Gabilondo, que tras más de cincuenta años dedicado al periodismo, todavía siente que está “en primero de escuchar”.

Para el periodista, el motivo por el que nos cuesta tanto escuchar y no tener prejuicios parte de la sociedad en la que vivimos. Si todos vamos con “el prejuicio puesto” es muy complicado que podamos avanzar hacia alguna dirección. ¿Por qué? Porque chocan nuestros prejuicios. Por ello, es imprescindible quitarnos esta barrera para poder comprender verdaderamente qué es lo que le mueve a la persona que estamos escuchando.

La credibilidad es la suma de decencia más tiempo

La credibilidad hace referencia a la capacidad de ser creído. Cuando crees en una persona significa que le estás aportando tu confianza, y ser capaz de generar confianza es importante en todos los aspectos de nuestras vidas.

Así, la importancia de la credibilidad es máxima a todos los efectos, pero especialmente para profesiones como el Periodismo, que se dedica a vender credibilidad. Es común para cualquier persona cometer errores, pero la credibilidad que generas es lo único que puede salvarte de ellos.

¿Cómo medir la credibilidad?

Para generar credibilidad, Gabilondo aplica una fórmula: decencia + tiempo = credibilidad. “Necesitas el tiempo suficiente para que la gente descubra que eres decente”, dice.

De esta manera, si en algún momento la persona que ha generado credibilidad comete un error, existe un bagaje que avala que es una persona decente. “A lo mejor te has equivocado, pero juegas limpio”, señala Gabilondo.

Iñaki Gabilondo aconseja tener coherencia en la honestidad

Cada día recibimos una gran cantidad de información desde múltiples vías. Esta entrada masiva de inputs lleva a que, de forma natural, nuestros puntos de vista sobre algunos aspectos de la vida puedan ser modificados.

Esto no significa que cada vez que nos llegue información nueva tengamos que cambiar nuestra opinión, sino todo lo contrario. Para ser honestos con nosotros mismos, debemos tener una gran coherencia interna.

Transcripción del Podcast

00:10 Presentador: Bienvenidos a Mejor Conectados, un podcast de Telefónica con el que inspirarse, aprender y mejorar. Estamos convencidos de que cuando conectamos, somos capaces de hacer cosas increíbles.

00:19 Presentadora: Si la credibilidad y la confianza en los medios de comunicación tuviesen un solo nombre propio, ese sería seguramente el de Iñaki Gabilondo. Iñaki ha llegado durante décadas, en distintos medios, pero sobre todo a través de la radio a millones de personas de distintas generaciones.

00:37 Presentador: Iñaki ha narrado la vida y se ha convertido en un ejemplo de valores que actualmente no son tan fáciles de encontrar en la vida pública: la seriedad, la honestidad, la templanza o la credibilidad son solo algunos de ellos. Iñaki Gabilondo, bienvenido.

00:52 Iñaki: Hola, un saludo a todos, encantado de estar con vosotros.

00:54 Presentadora: Por empezar por el principio, Iñaki, ¿Cómo llegas tú al periodismo?

01:00 Iñaki: Yo llego al periodismo a través de la radio porque, cuando era pequeño, yo no quería escribir en ningún periódico. No podía pensar en la televisión porque la televisión apareció en mi vida cuando estaba yo en la universidad; antes no había televisión. La radio era la fantasía, la radio era la puerta al tecnicolor de la vida. Y aquel país que era oscuro y, en fin, especial… de pronto había un horizonte tecnicolor y era la radio. Yo quería trabajar en la radio, es más, yo quería vivir en la radio. Yo quería vivir en esa Disneylandia que para mí era la radio. Y entonces, cuando llegó el momento de estudiar, me puse a estudiar periodismo porque me parecía más natural estudiar aquello que química… Aunque, en aquel momento, además, como en la radio no había información era un poco tonto estudiar periodismo, pero era el camino que en principio me acercaba más a lo que yo quería que fuera mi vida, la radio. El periodismo por tanto aparece subido a lomos de la radio que era mi gran emoción, mi gran pasión y mi gran sueño.

02:00 Presentador: Pero en la radio podías haber elegido muchos caminos; el deporte, la música…Y, sin embargo, te decantas por la información. Luego hablaremos de la importancia del rigor y de la honestidad, pero nos interesa saber… ¿Por qué te acercas al género informativo?

02:15 Iñaki: Yo estaba siempre viviendo de una manera muy intensa, con los ojos muy abiertos, me ha gustado siempre vivir con los ojos muy abiertos, y con los oídos muy abiertos, y con los poros del corazón y del alma muy abiertos. Yo trataba de entender lo que pasaba. Todo el motivo, el motor de mi vida ha sido tratar de entender. Y entonces yo cuando empecé a estudiar periodismo para trabajar en la radio, esperando que llegara un día en que la radio pudiera dar información porque en ese momento no se podía dar información, yo me fui acercando a eso porque estaba necesitando entender las cosas que pasaban. Entonces me resultaba muy difícil vivir en un territorio un poquitín más alejado de la cocina donde estaba hirviendo la gran olla. Date cuenta que se estaban produciendo grandes cambios. Estábamos viendo una juventud muy excitada ante la expectativa de un nuevo mundo que iba a ser distinto, que España iba ser como Francia, como Alemania, como Italia, como Inglaterra; que eso era para nosotros soñar con la democracia, que se pareciera a aquello que veíamos por allí. Y entonces en ese tiempo de mi vida, elegir los caminos que estuviesen buscando territorios de evasión o alejarse de aquella caldera me parecía imposible.

03:26 Presentadora: No sé si tienes la impresión, Iñaki, de que lo que se cuece en esa caldera de la que hablas ha cambiado mucho en las últimas décadas. Se ha tensionado la sociedad en la que vivimos. Y ha cambiado mucho la forma en la que contamos la información en esta era de la inmediatez ¿Crees que estamos contando bien lo que sucede o que se está devaluando la información?

03:49 Iñaki: Una de las mayores dificultades que yo creo que el periodismo en el momento actual es cómo se cuenta la complejidad. Yo creo que es dificilísimo contar la complejidad; hubo un momento que creía que era imposible… porque como se exige un lenguaje más propio de la publicidad que de otra cosa…frases muy cortas, apenas dos líneas y todo resuelto en dos titulares, etcétera, etcétera. No se puede contar la complejidad, pensé. Y, además me di cuenta de que la sociedad estaba también deseando que no se complicara sino que se simplificara la información. Bajé un día yo de la radio porque iba al banco; estaba en la cola del banco y un señor me dijo “Le he oído esta mañana a usted, que estaba hablando de no sé qué tema, y le ha dado usted mucho matiz, mucha historia…Déjese de matiz, déjese de historias y diga pin pam, pin pam, fuera…Entonces yo le dije ¿A qué se dedica usted? Me dijo que tenía una empresa de leche. Le dije “Ah mira, mañana vamos a hablar de eso, tomo nota, mañana pin pan fuera”. Me dijo…No no, no fastidie…En ese momento, él quería, como todos queremos que cuando hablan de lo nuestro se matice, se precise, se contextualice, y que no se digan las cosas así en plan sota, caballo y rey. Pero en todas las demás cosas queremos que se digan así, sota, caballo y rey y menos matiz. Yo creo que tiene una gran complicación en este momento el relato de las cosas; se exige una velocidad y un lenguaje que hace muy difícil que encaje en la complejidad. Yo creía que sencillamente era imposible; y un día me di cuenta de que el problema lo tenía yo; que yo que me estaba haciendo mayor, acostumbrado al lenguaje tradicional, al código descriptivo y narrativo que yo había aprendido, no iba a poder nunca contar la complejidad. Y un día estaba viendo la televisión y, de repente veo que me están ofreciendo algo y por debajo sale una cinta con las cotizaciones de bolsa, y que a la derecha había un recuadrito donde estaban dando los resultados del baloncesto…y en otro sitio un infografía y entonces dije yo: no, es que la complejidad se va a contar de otra manera… y me tranquilizó y pensé, bueno era mi problema y no el problema de la comunicación. Yo no lo sé hacer pero habrá quien lo aprenda y quien lo sepa hacer. Pero, en todo caso, también la ciudadanía tiene que entender que, puesto que exige rapidez, simplificación, inmediatez… fulminantemente quiero saber qué pasa y quien es el culpable. Ya está. Que se atengan a las consecuencias porque eso es peligrosísimo; muy divertido cuando puede no afectarte y terriblemente serio cuando el tema te afecta.

06:21 Presentador: Pero Iñaki, de tus palabras interpreto que consideras que la sociedad debería ser más consciente del valor de la información, del esfuerzo por contar la complejidad... En un mundo en el que vivimos rodeados de estímulos, de información y desinformación, ¿Qué papel debería tener la sociedad?

06:38 Iñaki: Yo creo que la gente, precisamente porque está notando que hay una enorme cantidad de señales que llegan y que es dificilísimo de identificar las cosas que vienen limpias o las que vienen sucias, es que tiene que esforzarse y tratar de buscar dónde están los yacimientos de agua informativa potable. Yo lo he contado muy a menudo: en tiempo de inundación, aunque parezca una paradoja, lo primero que escasea es el agua potable. Y en tiempo de inundación de señales, que nos están llegando de todos los lugares de la tierra a cargo de organizaciones ya dedicadas a las fake news como una industria. Hasta la gente que comete errores y que dice tonterías y en las redes sociales le dicen de todo, y a veces cosas disparatadas detrás del anonimato… En ese tiempo de gran desconcierto y gran desinformación, la gente está descubriendo que necesita el yacimiento de agua potable, tiene que buscarlos. Así como para nosotros, los periodistas, es determinante ser reconocidos como yacimiento de agua informativa potable, u medio, la prensa, una persona, etcétera, para los ciudadanos es muy importante que se tomen la molestia de averiguar. Y que lo exijan…El ejemplo que yo pongo es muy sencillo: la chuleta que me voy a comer yo esta noche, la sociedad exige su trazabilidad; antes no, ahora sí. Quieren saber de dónde viene la ternera, dónde pastó, en qué medio de transporte ha venido. ¿Por qué lo pide? En defensa propia. Porque a la vista de muchas cosas que han ocurrido ha ido exacerbando su exigencia de más precisión. Esa presión de la sociedad ha hecho que ahora la chuleta que tu te comes venga con la trazabilidad entera…. Porque la sociedad lo exige. Igualmente creo que va a tener que hacer la sociedad en este instante; pensar que eso se va a poder hacer sin su movilización, se tienen que movilizar para exigir la trazabilidad de los hechos informativos que nos son contados y que nos llegan para tratar de ir progresivamente afinando sus posiciones. Creo a este, no creo a este, creo a este medio, no creo que a este medio, creo a este grupo de chicos que me está haciendo esta información sobre algo a lo mejor muy concreto, sobre este barrio, me los creo. Creo a este periódico grande, no creo a este. Tiene que tratar de colocarse en esta posición como hace con lo que come, que busca las etiquetas y los certificados de garantía. Es lo único que se puede en este instante hacer, no se puede neutralizar la tromba que llega, es imposible, pero se puede uno tratar de colocar con la mayor lógica posible a la búsqueda de los espacios que finalmente le otorguen su confianza. Conseguir la confianza es la clave, y lo más difícil, pero es imprescindible.

09:33 Presentadora Está claro que una sociedad informada es básica. Sin embargo, ¿no tienes la sensación de que, los medios de comunicación, actualmente están inundados de opinión? ¿Ha perdido valor la información?

09:46 Iñaki: ¿Sabes lo que pasa? Que la información es mucho más cara que la opinión. La razón por la que hay tanta opinión y tan poca información es porque es mucho más fácil pedirme a mí una opinión, que la doy, que mandar a una persona de enviada especial a Afganistán a ver qué pasa. Es más fácil colocarte ante el ordenador y tratar de entender lo que ocurre que intentar acercarte al lugar de los hechos, concederle el tiempo necesario a la averiguación, a la investigación; es más complicado. Sin embargo la información es imprescindible. Sí que es cierto que en esta sociedad a la que estamos ahora asistiendo a esta especie de sobredosis de opinión y menos información, aparecen grandes movimientos informativos, colosales; ahora mismo estas organizaciones de periodistas asociados de todo el mundo que hacen extraordinarias revelaciones y esclarecimientos sobre cosas que parecían ocultas, pero es cierto que tal como vivimos ahora en nuestra sociedad, nosotros, ya no los periodistas, nosotros, los ciudadanos comunes en nuestra vida cotidiana, vamos a tal velocidad que no tenemos tiempo de digerir todos los cambios que están produciéndose en nuestra vida. Yo estoy seguro de que cualquiera que nos esté viendo en este momento sabe que está desconcertada por la gran cantidad de señales que llegan, que no sabes distinguir las verdaderas de las falsas y que ya no sabes muy bien cuáles son tus propios puntos de vista porque se modifican cada cinco minutos. Entonces esta especie de, tiempo de estupor en el que vivimos hace más necesario aprender a escuchar pero hace especialmente difícil esta escucha porque todo va muy deprisa.

11:24 Presentador: Sobre esto que dices alguno de tus colaboradores han dicho alguna vez que Iñaki siempre decía “prefiero contar algo el último, pero contarlo bien”. ¿En el terreno de la opinión también se habla a más velocidad de la que se reflexiona?

11:38 Iñaki: Una de las tonterías de nuestro tiempo es que hay que tener opinión sobre las cosas enseguida. A mí me ha costado siempre mucho tener opinión. O sea, yo necesito mucha información para tener opinión. Y, al final, cuando tengo mucha información sé que sigo teniendo insuficiente para tener una gran opinión. Por eso soy una persona que duda mucho; he dudado siempre mucho a lo largo de mi vida. Pero ocurre que en la sociedad en la que vivimos, de una inmediatez fulminante, en la que todo tiene que ser interpretado enseguida, pues resulta casi imposible. No se dispone de tiempo para nada. La sociedad reclama respuestas, puntos de vista e interpretaciones de las cosas cuando están todavía naciendo, brotando, cuando están además cargadas de millones de matices. Yo recuerdo qué impresión me hacía a mí, cuando en la guerra de la antigua Yugoslavia cuando había aquel lío de serbios, serbobosnios, bosniocroatas, aquel follón que era un lío; que yo me colocaba cada día delante de un mapa intentando entender aquel formidable galimatías, me llamaba muchísimo la atención cuánta gente parecía no tener ninguna dificultad en interpretar todo aquello. Yo no me considero el más tonto de la tierra y a mí me está costando la vida tratar de entender esto y con lo que he conseguido entender tengo para tres minutos, no me da para más… Y sin embargo, creo que hay problema, en la sociedad actual, que para entenderse hay que escucharse; que no tenemos mucha afición a escucharnos, porque vamos con el prejuicio puesto, y que no nos damos mucho tiempo para tratar de acortar esas distancias porque necesitamos dar de inmediato una opinión cuando las cosas están todavía muy lejos de haber reposado.

13:25 Presentadora: He apuntado antes, mientras hablabas, una frase que has dicho “conseguir la confianza es la clave, y lo más difícil, pero es imprescindible”. Para que confíen en alguien, especialmente si esa persona se dedica a dar información, se ha de conseguir ser creíble ¿Qué importancia tiene y cómo se consigue la credibilidad.

13:46 Iñaki: Yo creo que la importancia de la credibilidad es máxima a todos los efectos. Y, cuando trabajas en un oficio como el mío, te das cuenta de que eso es lo que vendes. Vendes credibilidad. O sea, la gente te compra si te cree. Y lo de compra lo he puesto entre comillas. Y si no, pues no te cree. Pero la credibilidad es un misterio. O sea, ¿te has preguntado alguna vez por qué, una persona que canta peor emociona más que otra que a lo mejor canta mejor? ¿Por qué una persona cuenta un chiste y te ríes y otra persona cuenta el mismo y no te ríes? Eso que decimos, es un misterio. Son misterios en última instancia de la comunicación, pero son misterios sobre una base que no es misterios, sino que es cierta. La credibilidad es la suma de decencia más tiempo. Es decir, necesitas el tiempo suficiente para que la gente descubra que eres decente porque como vas a cometer errores, yo he cometido en mi vida algunos y gordos que me han sido reprochados y seguro que con razón, solo te sostiene el hecho de que hayas tenido suficiente tiempo como para que se haya certificado tu decencia. Juegas limpio. A lo mejor te has equivocado, pero juegas limpio.

15:01 Presentador: Cuando juegas limpio, cuando te decantas por la decencia, también se suma a la ecuación la coherencia. ¿Cómo afecta la coherencia a la honestidad?

15:10 Iñaki: Es importante la coherencia en la honestidad. Ahora es probable y es más fácil que antes que la gran cantidad de señales que llegan le hagan modificar a uno determinados propios puntos de vista. Eso, en ocasiones, es sencillamente el juego de los disfraces, pero en ocasiones no; en ocasiones es resultado de una coherencia interna. No sé quién decía: “Cuando el mundo cambió y las cosas cambian, yo cambio, ¿tú no?” Ahora, como todo cambia tanto, es bastante fácil también cambiar. Lo difícil es identificar al que se cambia porque es un campeón del camaleonismo y del arte del disfraz o al que sencillamente está viviendo con descolocación a veces la búsqueda, siempre la misma honesta búsqueda de una posición certera, aunque cambie. Por lo tanto, se trataría de exigir coherencia, pero no exactamente la coherencia desde el mantenimiento literal de los puntos de vista de manera contumaz sino la coherencia en la búsqueda decente del punto de vista más coherente. La coherencia es fundamental solo que no confundamos coherencia con contumacia en el mantenimiento de posiciones. La coherencia puede perfectamente ser compatible con cambios de determinadas posiciones cuando busca de una manera permanente la realidad y la verdad. Yo creo que la gente identifica bastante bien eso, distingue bastante bien al camaleón, al que normalmente señala de una manera severísima del que pude estar tal vez haciendo movimientos derivados de la duda o de la vacilación o del cambio de las cosas.

16:56 Presentadora: ¿Existe alguna receta para la honestidad?

17:00 Iñaki: No hay recetas. Es que no hay receta para casi nada en la vida de la comunicación. En la vida de la relación, no hay ninguna receta, ni en la relación de pareja, ni en la relación de amistad… No hay receta… Hay unos elementos de fondo, que parece que sostienen, son cimientos, pero luego hay que estar también preparado para que ocurran cosas; temblores de tierra, que se caigan cornisas… que se caiga y que caigan algunas sobre tu propia cabeza. Pero en fin, dicho eso creo que se trata de acumular elementos de honestidad suficientes como para que puedan ser detectados hasta por aquellos que no piensan como tú y para que luego puedan, si no perdonarte, sí interpretar de una manera más matizada tus errores

17:47 Presentador: Iñaki, ¿hay alguna habilidad que hayas tenido que desarrollar por encima de las demás en tu profesión?

17:56 Iñaki: Lo más importante en este oficio; yo creo que lo más importante en la vida es saber escuchar. Saber escuchar es dificilísimo; yo llevo 50 años intentándolo y estoy todavía en primero de escuchar. Es dificilísimo aprender a escuchar porque escuchar no es poner cara de escuchar; escuchar es querer comprender, es querer comprender lo que alguien te está queriendo decir. No se trata de que estés de acuerdo; se trata de que le des la oportunidad de expresar lo que le mueve. Decía Sansa que lo que importa es el hombre, ni siquiera el hombre, el fuego que mueve al hombre. A mi siempre me ha interesado entender, tratar de comprender qué es, cuál es el motor que se activa en esa persona que está hablando conmigo. Entonces, tratar de aprender a escuchar es colocarse en la mejor disposición posible para que pueda circular, con limpieza, su punto de vista, aunque luego tú trates de neutralizarlo con argumentos de otra naturaleza. Escuchar es muy difícil, pero es lo único verdaderamente puede dar, en general, en las relaciones de las personas un poco de recorrido a las cosas; y en las relaciones del periodismo lo único que puede dar un cierto recorrido también. Aprender a colocarse. Vivimos en un mundo, además, que está radicalizándose mucho, se está yendo mucho mucho mucho hacía los antagonismos. Gente que tiene ya las posiciones muy predeterminadas desde que empieza. Decía Einstein algo que me encanta “Es mucho más fácil disolver un átomo que disolver un prejuicio”. En la sociedad actual vamos con el prejuicio puesto y entonces nos resulta muy difícil avanzar en ninguna dirección porque mi prejuicio choca contra tu prejuicio. Colocarse en una posición que permita avanzar contra tu prejuicio solo es posible a través de un ejercicio lo más honrado que puedas de escuchar.

19:55 Presentadora: Escuchar un poco más y desactivar el prejuicio son dos buenas recetas para aplicar en una sociedad. Además, en este podcast intentamos aprender a conectar, ¿Cómo de importante crees que es conectar con los demás?

20:09 Iñaki: Bueno claro, es que… comencemos diciendo que es imprescindible conectar y trabajar de una manera integrada y compleja y plural, mezclando y estableciendo intercomunicaciones por muchas razones: primero porque nadie es solo un individuo. Nadie es solo un individuo. Uno es un individuo y es además el hijo de una familia, el hijo de tal, el hermano de tal, el miembro de una organización… uno es miembro de una organización y en el mundo en el que hoy se vive es cada día más imprescindible la intercomunicación, no la comunicación la intercomunicación. Yo en la radio comunicaba y con mis compañeros me intercomunicaba. Ahora los que me oyen por la radio se intercomunican entre ellos, los países celebran el día de la independencia; tendrán que celebrar el día de la interdependencia. Se está necesitando cada día más articular las cosas; hasta en los trabajos más avanzados desde el punto de vista científico te encuentras con que hay actividades de distintas ramas que están uniéndose inexplicablemente: ¿Qué hace un filósofo en esta investigación sobre células madre? ¿Qué hace este arquitecto…? Están integrándose disciplinas de muy distinto color: hay que sumar. Sumando se llega muy lejos y en España más. Yo lo he dicho muchas veces: España es un país que cuando tiene un objetivo y pone en común algún proyecto, logra cosas formidables e incluso asombra al mundo. Bien es verdad que cuando no lo hace suele producir fenómenos bastante desagradables de desintegración. Pero, es absolutamente imprescindible que se intercomunique la sociedad para hacerse fuerte.

21:47 Presentador: Iñaki, si echas la vista atrás y haces un repaso por tu carrera… Siempre dices que te consideras una persona muy afortunada, ¿Has conseguido lo que te proponías llegando a donde querías?

21:58 Iñaki: Yo sé para lo que he luchado, sé para lo que he intentado. Yo he intentado ser honrado y honesto; saber marcar mucha diferencia entre esto digo porque lo sé; esto digo porque lo creo y esto digo porque me parece, que son tres cosas muy diferentes. Y he cometido errores; a veces he dicho esto lo sé y luego resulta que no era verdadero, me he confundido. Pero he tratado de intentar mantener con claridad, ante quienes me escuchan esta historia, esto que estoy contando te lo digo porque lo sé, esto que te estoy diciendo que te quede claro que es lo que me gustaría, esto que te quede claro que es lo que yo pienso pero puede no ser así. Eso es muy importante; nunca crees que has logrado nada… Pero en fin, a lo largo de los años, que ya son tantos, uno sí percibe que se ha producido una cierta cosecha como consecuencia de eso. Siempre le parece que es un fenómeno asombroso, aunque siempre también le parece que es un poco triste que en ocasiones haya dificultades de acceder a según qué universos donde ciertamente tienes las puertas cerradas porque sencillamente no, no has conseguido pasar la línea de la credibilidad. Es una batalla de todos los seres humanos, de todos nosotros, de los periodistas y de cualquier ciudadano: tratar de integrarse en una red de complicidades de confianza, que además de que hace la vida más razonable, es la única que permite lograr objetivos de verdad. La única manera. De otra manera no se puede, es imposible; y eso se ha sabido siempre, pero ahora es una evidencia absolutamente clamorosa, vivimos como digo en un juego de intercomunicaciones constantes y más que se van a producir entre las personas y las cosas se intercomunican ya creando una extraordinaria urdimbre de los resistentes, los que se quieran aislar, los que quieran que su vida sea, la vida encerrada en una burbuja de sus prejuicios, de sus opiniones que entiende intocables; el que crea en sus verdades y no sea permeable de los demás, el que no pueda trabajar integrado en equipo, el que no pueda entender que así es la única manera de avanzar…las personas que no tengan eso claro todavía convendría que se refrescaran un poquitín la cabeza.

24:27 Presentadora: Para terminar Iñaki, has vivido episodios históricos muy importantes, has narrado una sociedad cambiante y nos consta que te mantienes perfectamente informado. ¿Qué momento dirías que estamos viviendo ahora?

24:40 Iñaki: Ahora vivimos en el momento en el que un mundo que conocimos se está muriendo; otro mundo, que todavía no conocemos, está naciendo pero no ha nacido del todo. No ha muerto del todo el mundo anterior, no ha nacido del todo el mundo venidero. En ese tiempo vivimos en una situación de cierta descolocación…pero incluso para atravesar ese mar tan tormentoso es muy importante remar juntos, trabajar juntos, comunicarse e intercomunicarse.

25:14 Presentadora: La curiosidad y la necesidad de entender como motor de vida; la necesidad de escuchar mucho más- y mejor- y de intercomunicarse…o la de desactivar el prejuicio que llevamos puesto e intentar empatizar son alguna de las claves que nos deja hoy Iñaki. Muchas gracias por aportarnos siempre tu honestidad, tus valores y tu pasión por la profesión. Nos escuchamos pronto.

25:39 Iñaki: Pues ha sido un placer; hasta la próxima, si os dais prisa. Que si no, vais a tener que venir a hacerla al asilo.

25:48 Presentadora: Iñaki ha reivindicado la necesidad de unirse, de sumar fuerzas, de remar juntos. Al fin y al cabo, de conectar, que es lo que intentamos hacer en Mejor Conectados.

25:58 Presentador: Descubre más historias en podcasts en Spotify, Podimo, Apple Podcast, Google Podcast, iVoox y en mejorconectados.com. Este podcast es una producción de Telefónica en colaboración con Universo Media.